Alberto Fernández decidió escuchar a acreedores: Lazard recibirá propuesta

Nacionales 05 de mayo de 2020 Por Mariano Garcia
Se abre un proceso que debería culminar antes del 22 de mayo. El Presidente analiza solicitar una prórroga del período que termina el 8. Bonistas pedirán "endulzante".
Guzmanyalberti
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El Gobierno le dio la autorización a Lazard, el banco de inversiones contratado por el país para ejercer como asesor en la megaoperación de deuda externa, para que se contacte con al menos parte de los acreedores de deuda argentina emitida bajo jurisdicción internacional; y que reciba la propuesta que estos tengan consensuada. La entidad privada aceptó el convite (en realidad lo había propuesto hace dos semanas), y ya comenzó ayer por la tarde a tender puentes con los fondos de inversión más importantes; incluso alguno de los que ayer mantuvieron atisbos de tormenta con el Ministerio de Economía que dirige Martín Guzmán.
 
Mientras se espera que hoy la comunicación se concrete, Alberto Fernández se tomará las próximas horas para decidir personalmente si acepta que la banca Cleary Gottlieb Steen & Hamilton (CGS&H) presente formalmente antes del viernes, el pedido de extensión del cierre de aceptación o rechazo de la propuesta argentina, para abrir un período de negociaciones con los acreedores. Todo dependerá del clima que se consiga en las próximas 48 horas,y si lo que desde el costado privado se envíe resulta una propuesta razonable para abrir la discusión, cumpliendo con la premisa con la que el Ministerio de Economía terminó ayer el comunicado publicado por la tarde donde se afirmando que “cualquier propuesta debe pasar por el sentido común”

Hubo un dato que llevó al Ministerio de Economía a aceptar que había llegado del momento de dar el primer paso en el “poker de mentirosos”, y dar una señal de flexibilidad y aceptación del momento de escuchar una contrapropuesta. Según la información que manejaba la cartera de Martín Guzmán, la aceptación de la propuesta de canje de los bonos emitidos para la reestructuración de 2005 (bajo el Gobierno de Néstor Kirchner), y los lanzados en la era Mauricio Macri con vencimiento después de 2030, amenazaban con tener un rechazo superior al 50%, incluso por encima del 60%. La misma información mostraba que sólo los bonos con vencimiento en 2026, hubieran tenido un nivel de aval cercano al 50%. Si estos números se confirmaban el próximo lunes 11 de mayo el resultado de la propuesta elaborada por Guzmán habría tenido un rechazo difícil de explicar y un clima de desilusión generalizada. Para peor, en tiempos de coronavirus. Llegó así ayer el tiempo del primer guiño a los acreedores y el cambio de posición de Guzmán; quien, sin mostrar un sólo gesto diplomático, habló de desilusión y del momento de escuchar una contrapropuesta.

Desde los privados, obviamente, se aceptará el convite y se terminará de elaborar una contrapropuesta que, seguramente, será rechazada desde el Gobierno. Sin embargo, será el primer paso para abrir una discusión que, inevitablemente, llevará el debate cruzado hasta muy cerca del 22 de mayo, fecha en la que la Argentina caería en un default real por haberse cumplido los 30 días de gracia sin pagar los tres vencimientos del Bono Global por u$s503 millones. Luego del pedido de prórroga del 8 de mayo, esa será la nueva frontera de negociaciones. Para los dos grupos en pugna, el tiempo alcanza.

Por lo que se sabe, la sustancia de lo que pedirán los privados se basará en un pago simbólico este año o en 2021 y una relación sobre valuación del mercado de los bonos por encima del 40% (hoy navegando entre el 35% y el 40%). También pedirán líneas generales sobre el plan económico y fiscal del país para que la presentación sea más sólida y algo novedoso: que la estrategia de acuerdos parciales que se desprende de la oferta presentada por Guzmán no se tenga en cuenta y que se vuelva al criterio de los acuerdos generales del 75% general. Afirman los bonistas que pensar en este “crossover” que CGS&H a la Security and Exchange Commission (SEC), rompe el espíritu original de la propuesta y además tiene poca factibilidad en la práctica ya que, aseguran, los grandes fondos de inversión actúan coordinadamente en esta negociación y tienen papeles en todas las opciones a negociar. O, explicado de otra manera, afirman que tienen poder de bloqueo para cualquiera de las opciones si estas se negocian de manera diferenciada. Este es uno de los puntos que Guzmán buscará desmantelar en el próximo tiempo de negociaciones.

Es ahora el tiempo que Lazard justifique su contratación y logre poner en la misma mesa virtual de negociaciones a la Argentina y a los bonistas. Es una tarea para la que tiene mucho expertice, tanto mundial como con el país. Lazard es un viejo conocido del país. Especialmente en tiempos de crisis. Concentrado en las áreas de finanzas corporativas, gestión de carteras y otros servicios financieros, principalmente con clientes institucionales, se lo considera como el banco de inversión independiente más grande del mundo, con oficinas ejecutivas en New York, París y Londres. Fue fundado en 1848, opera en 43 ciudades y provee asesoría en fusiones y adquisiciones, asuntos estratégicos, reestructuraciones y estructura de capital, finanzas corporativas; además de gestión de carteras para empresas, inversores institucionales, gobiernos e individuos. En el proceso de default argentino de 2005 fue convocado por el entonces ministro de Economía, Roberto Lavagna, y encabezó el proceso de asesoramiento con Matthieu Pigasse como principal ejecutivo. En los últimos años trabajo en las reestructuraciones de deuda de Irak, Ecuador, Chipre y Grecia.

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