La nueva apuesta de Warren Buffett

Educación Financiera 08 de septiembre de 2020 Por Aldana Reinoso
Una inversión que hay que entenderla como un acto de fe
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Mientras el mercado de valores estadounidense se recuperaba de su derrumbe de marzo y marcaba un nuevo máximo histórico, el inversor más famoso de Estados Unidos incursionaba en un mercado totalmente diferente. Warren Buffett comenzó a armar su primera posición significativa en acciones de Japón meses antes de que el primer ministro del país con más años en el cargo anunciara su dimisión. Sin embargo, la compra de grandes participaciones accionarias de las cinco principales sogo shosha o comercializadoras de Japón se conoció dos días después de la renuncia de Shinzo Abe.

El fundador de Berkshire Hathaway parecía estar invirtiendo en el Abenomics justo cuando el Abenomics estaba llegando formalmente a su fin. Su repentino interés merece la atención de una comunidad inversora que durante mucho tiempo evitó la tercera bolsa de valores más grande del mundo. Los inversores extranjeros fueron vendedores netos de Japón durante casi cinco años, y siguen teniendo una baja exposición al país en las carteras globales.

Para los agentes de bolsa, que insisten en que las acciones japonesas de baja relación precio/valor libro y sólido rendimiento representan el mejor valor del mundo, la movida de Buffett por u$s 6.000 millones podría tener enormes implicancias, aunque parezca tanto una manera de alejarse de la inflada bolsa de EE.UU. como una apuesta al mercado de valores japonés.

En Estados Unidos, a medida que el mercado se disparaba, algunos gestores de fondos empezaron a admitir que les preocupa la posibilidad de que haya disputas en torno a los resultados de las próximas elecciones presidenciales, y también los daños a largo plazo causados por el coronavirus. Japón es visto como un lugar que ha aprendido a vivir con una economía a la que, pos-Covid, otros países podrían empezar a parecerse. Buffett, sin embargo, es el primer nombre importante en dar el paso inicial.

Los flujos de compras y ventas de acciones japonesas de las últimas dos décadas, lamentablemente no están correlacionados con las ganancias. Las perjudiciales "tres D" de Japón (deflación, demografía y deuda) permitieron a muchos gestores de carteras mundiales se darse el lujo de ignorar ese mercado: ellos se podían equivocar y aun así no perder el empleo.

Si a raíz de la apuesta de Buffett otros capitales extranjeros entran en el mercado de valores de Tokio, serán bienvenidos pero también es importante entenderlo como un acto de fe. Ha elegido a las comercializadoras, no a pesar de la notoria complejidad de sus negocios, sino porque supuso correctamente que cotizan fuera de su valor intrínseco debido a la dificultad de valuar esa complejidad.

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