Los bancos advierten sobre el creciente peso de los impuestos en el CFT de los préstamos

Educación Financiera 20 de agosto de 2021 Por Aldana Reinoso
Los bancos advertieron que la alta carga impositiva que tiene los créditos limitan las posibilidades de las personas a acceder a financiamiento.
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Argentina tiene el menor grado de bancarización de América Latina, medido como porcentaje de los préstamos bancarios sobre el PIB. En Argentina, esa variable está en torno a 10%.  

Son múltiples las causas que explican ese número bajo y una de ellas es la alta carga impositiva que debe soportar quien toma un crédito. 

“Necesitamos imperiosamente crecer en los volúmenes de inversión y financiación para alcanzar un crecimiento y desarrollo sostenido, generando empleo de calidad. Para ello, es fundamental contar con un sistema que facilite el acceso al financiamiento y que, por otro lado, no se carguen mochilas o contrapesos que muchos desconocen”, señalan desde la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA) y la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA). Las dos entidades encomendaron a Fundación Mediterránea el trabajo “Impacto de los impuestos sobre el costo del financiamiento en Argentina” para calcular el peso impositivo sobre el costo del financiamiento.

 
Quien decide tomar un crédito, sea una persona o una empresa, paga una gran cantidad de impuestos o tributos de distintas jurisdicciones (nacional, provinciales y municipales) que encarecen el Costo Financiero Total (CFT) de la operación. “La decisión de financiarse con créditos está ‘castigada’ por una alta carga impositiva. A modo de ejemplo, si una empresa toma un crédito con una tasa de interés del 40% anual, terminará pagando un CFT de 52%, es decir 12 puntos porcentuales de impuestos. La situación es aún peor para los créditos al consumo donde, si no se descarga el IVA, el CFT es de 57%, es decir, 17 puntos porcentuales de impuestos”, dicen en las entidades que nuclean a los bancos. 

Esa fuerte carga adicional se da tanto en créditos de corto plazo como los préstamos personales y también en los de mayor plazo como hipotecarios, e impactan en las familias y las empresas. 

“Creemos que es fundamental establecer políticas que permitan tanto a las personas como a las empresas pequeñas, medianas y grandes acceder al financiamiento, como lo hacen en el resto de la región y que éste sea el motor de la recuperación económica. Nuestro logo dice más ‘Ahorro, más Crédito, más Inversión’. Para crecer en ahorro necesitamos políticas que fortalezcan nuestra moneda. Para crecer en crédito y en inversión, es necesario que la política elimine las distorsiones que generan el sobrecosto argentino que no le permite a la actividad económica ser competitiva”, aseguró Claudio Cesario, presidente de ABA. 

“El crédito bancario es el instrumento idóneo para potenciar la recuperación económica y generación del empleo los próximos años. El sistema financiero está en condiciones de ser uno de los puntales del crecimiento y la inclusión financiera. Ello requiere políticas consistentes con esos objetivos, entre ellas un esquema tributario, en todos los niveles de gobierno, que aliente el crédito a personas y empresas”, agregó Javier Bolzico, presidente de ADEBA. 

“En la literatura económica es aceptado que el costo del financiamiento es uno de los determinantes de la inversión, y ésta uno de los factores principales que influyen sobre el crecimiento económico. Por ende, cualquier factor exógeno u originado en la política económica que conduzca a un aumento en el costo del crédito, afectará negativamente las posibilidades de crecimiento económico. En Argentina, en los últimos años uno de los factores que ha incidido sobre el encarecimiento del crédito ha sido la suba en la presión tributaria, que ha resultado más notable en el caso de las entidades financieras, especialmente en lo que respecta a tributos provinciales y municipales, cuyas alícuotas se han incrementado prácticamente sin pausas desde 2009”, dicen desde la Fundación Mediterránea.

En el caso de los créditos que toman las empresas, dice el trabajo, estas enfrentan una alícuota menor en el IVA sobre los intereses (10,5%) que otras líneas. Sin embargo, al considerar impuestos, el CFT pasaría del 40% al 52,2% (+12,2 puntos) o 47,3% (+7,3) si el IVA es utilizado como crédito fiscal por el prestatario. 

“Si además de los impuestos que afectan directamente el CFT, se consideran también otros tributos (especialmente nacionales) que gravan la actividad bancaria, tales como los aportes y contribuciones a la seguridad social, el Impuesto a las Ganancias y otros impuestos, la carga tributaria explicaría alrededor del 44% del CFT del préstamo”, agregan.

IIBB y TISH


Con el ingreso de las provincias y los municipios, la situación se agrava.

Si se consideran las alícuotas legales aplicadas en Ingresos Brutos (y sus adicionales) por las cinco jurisdicciones más pobladas, sobre los ingresos de las entidades financieras, estas van desde 7% en Mendoza y Santa Fe hasta 9% en Buenos Aires y Córdoba, y 8% en CABA.

Dichas alícuotas han aumentado en forma prácticamente permanente desde 2009 en adelante, salvo en 2019 y 2020 (Consenso Federal), hasta alcanzar una alícuota promedio del 8% en 2021 (en las 5 jurisdicciones más pobladas), más del doble que lo observado en el período 2005-2008 (3,8%). Además, la diferencia relativa de alícuotas que recaen sobre el sector financiero respecto a otros sectores de la economía se amplió en el tiempo.

En el caso de los municipios ha ocurrido algo similar, con una suba progresiva en las alícuotas de la tasa municipal de seguridad e higiene (TISH) hasta alcanzar un promedio de 4,8% sobre los ingresos bancarios en 2021 para 12 municipios importantes de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

Trasladar el spread


“Un problema adicional verificado primero en provincias y luego en municipios, es que paulatinamente ambos niveles de gobierno pasaron de grabar el spread bancario a aplicar sobre los ingresos totales de las entidades crediticias (generalmente sin ajustar proporcionalmente las alícuotas aplicadas). Así, creció la carga legal en el tiempo y, en el año 2021, con crecientes regulaciones de tasas de interés, la suma de las alícuotas de IIBB y TISH (aplicadas ‘por dentro’) supera al spread promedio de los bancos (sin considerar dichos impuestos para su cálculo). Esta situación da cuenta que si ambos tributos no fueran trasladados ‘hacia adelante’ (incorporándose en las tasas de interés activas) en 2021 su carga conjunta hubiese superado el spread entre tasas activas y pasivas obtenidos por las entidades financieras”, agrega el reporte. 

Eso significa que el monto a pagar por impuestos “por dentro” supera la rentabilidad bruta de los bancos que, si no trasladaran dichos impuestos al costo del financiamiento, pasarían a tener pérdidas.

La participación de la alícuota conjunta de IIBB y TISH en el spread bancario neto de dichos impuestos sería mayor a 150% en 2021.

En el caso de los municipios, además de pagos mínimos muy elevados, varios aplican adicionales, tanto sobre el monto pagado por TISH, que se instrumentan directamente sobre la base imponible del tributo y otros adicionales fijos, siendo el más común el que aplica por tenencia de cajeros automáticos en cada sucursal. “Este combo hace que a la ya de por si altas alícuotas legales que le corresponden al sector bancaria se traduzcan en alícuotas efectivas muy altas en relación a otros sectores”, dice el trabajo.

Lomas de Zamora es un ejemplo. A pesar de que su alícuota efectiva es solo de 3% y que recae sobre el spread bancario, presenta un monto mínimo mensual muy alto ($2.275.400 por sucursal bancaria) y, además, cuenta con un adicional del 10% sobre el monto pagado del tributo y un monto fijo de $227.540 por contar con hasta tres ATM, más $75.888 para cajeros adicionales. En relación a los datos suministrados por algunas sucursales bancarias de del municipio, surge una tasa efectiva de 82,3% si se considera como base imponible los ingresos de la entidad.

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