Los bonos verdes seducen a las empresas: qué son y para qué sirven

Educación Financiera 21 de septiembre de 2022 Por Aldana Reinoso
Aunque todavía representan una porción minoritaria, la emisión de bonos verdes crece en el mercado de valores. ¿Quiénes emiten e invierten en el mercado sustentable?
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En finanzas no existen los círculos virtuosos o casi... Los bonos verdes, instrumentos que nacieron hace 15 años en Suecia, crecen en todo el mundo impulsados por la necesidad corporativa de ser (y mostrarse) sustentables. Para las empresas que los emiten son una manera de financiar proyectos y reconversiones sostenibles. Los que los compran suman puntos para lograr certificaciones verdes. En ambos casos, llaves que abren nuevos mercados, restan carga impositiva y amplían operatorias. Una carrera con cada vez más inscriptos.

A nivel local, el ramo cerró 2021 con un volumen récord de 21 activos emitidos por más de $ 12 millones y US$ 660 millones. En lo que va del año se emitieron otros 12 títulos, cuatro en los 10 días previos al cierre de esta edición. 

Aunque todavía representan un porcentaje minoritario de la operatoria total, los bonos verdes vienen creciendo sostenidamente desde que, en 2019, la Comisión Nacional de Valores (CNV) lanzó el Panel de Bonos SVS (Sociales, Verdes y Sustentables) y se sumó al mercado de las finanzas sustentables, a través de Bolsas y Mercados Argentinos SA (BYMA).

QUIÉN PUEDE EMITIRLO Y CONDICIONES

Plaza Logística fue la primera empresa en emitir un SVS, en 2019. En 2020 se realizaron cuatro emisiones y en 2021, 16. Con las 12 de este año el mercado de capitales argentino tiene 33 valores negociables SVS. "Hay mucha visibilidad, posicionamiento y reputación, además de beneficios que otorga el mercado", apunta Julieta Artal Conte, responsable de Gobierno Corporativo y Sustentabilidad de BYMA.

La ejecutiva asegura que detrás del boom hay un trabajo de hormiga de tres años. "Para que estas emisiones con impacto dieran su fruto, un grupo de expertos en finanzas sustentables dedicó muchas horas no solo a elaborar guías y reglamentos, que cuentan con aprobación del Regulador, sino también a evangelizar y capacitar a las empresas para que conocieran estos instrumentos de financiación en el mercado de capitales", dice.

Cualquier empresa, Gobierno u organización puede emitir bonos SVS, mientras cumpla con las condiciones legales y regulatorias vigentes para los valores negociables que solicite listar. "Los requisitos incluyen la existencia de una revisión externa realizada por un tercero independiente, la descripción de los proyectos que se pretenden financiar o refinanciar y el detalle de los mecanismos utilizados para garantizar la trazabilidad de los fondos", explica Pablo Artusso, Ratings Manager de Moody's Local Argentina.

La evaluación local de un bono verde se basa principalmente en la alineación con los principios desarrollados por la ICMA (International Capital Market Association) y tomados en Argentina por BYMA. El análisis incluye la evaluación del uso de fondos, el proceso de evaluación y selección de proyectos, la gestión de los fondos y la presentación de informes periódicos. 

Hay distintos instrumentos para emitirlos, entre ellos, obligaciones negociables (ON), ON Pyme CNV garantizada, fideicomisos financieros y fondos comunes de inversión (FCI) cerrados. Permiten obtener financiamiento para proyectos que tengan un impacto positivo en el ambiente y la sociedad.

Además, BYMA cuenta con un Panel de Bonos Vinculados a la Sostenibilidad (VS), integrado por Obligaciones Negociables y Títulos Públicos. El protocolo fue aprobado por la CNV en febrero, es el primero del mercado argentino y ya cuenta con el primer instrumento etiquetado de la empresa Red Surcos. Los emisores de estos instrumentos se comprometen explícitamente a futuras mejoras en su desempeño en sostenibilidad dentro de un plazo estipulado. A diferencia de los bonos SVS, los beneficios de la emisión no están ligados a proyectos concretos, sino a propósitos generales del emisor.

"Existe un interés creciente por parte de inversores institucionales y de inversores retail en invertir en este tipo de instrumentos, ya sea por mandato o por un mayor compromiso y responsabilidad. Específicamente este vehículo permite a distintos participantes del mercado ser parte del Protocolo de Kioto, del Acuerdo de París y contribuir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)", agrega Artal Conte.

NO ES SOLO COSA DE MULTIS
"Si bien en Argentina el mercado de bonos verdes se encuentra rezagado con respecto otras regiones, entendemos que es un proceso que continuará fortaleciéndose y creciendo comparativamente más rápido que el régimen general en los próximos años", anticipa Artusso.

No hace falta ser un grande para emitir bonos verdes. "Actualmente existen varios casos de PyMEs y organizaciones civiles que se están financiando en el mercado de capitales. Los bonos de Techo y Sumatoria, por ejemplo, fueron casos inéditos", afirma Artal Conte. Detrás están las ONGs Techo y Sumatoria para una Nueva Economía. El primero se emitió en octubre de 2021, a través de ONG Clase I por $ 18 millones y una tasa de interés Badlar + 0 por ciento. El segundo, se sumó en junio con ON Pyme CNV Clase II, Serie I, para financiar sus programas de créditos de proyectos sostenibles con enfoque de género.

La lista de empresas que ya emitieron SVS incluye varias proveedoras de energía. YPF Luz, que en febrero emitió un activo por US$ 63,9 millones a una tasa del 5 por ciento con vencimiento en 10 años y que utilizará para financiar su parque eólico Zonda, en San Juan. Pampa Energía este año emitió un SVS de por $ 3107 millones también para su parque eólico en Campana.

"Emitir bonos verdes permite a las empresas diversificar su base de inversores e incrementar la demanda de sus títulos, lo que disminuiría el costo de financiamiento, incluyendo posibles incentivos regulatorios y fiscales. Además, las empresas pueden demostrar ser partícipes activos en el desarrollo de productos y servicios sustentables", agrega Artusso. Como beneficio, BYMA bonifica los derechos de listado y de publicación de los instrumentos etiquetados.

Belén Zermatten, senior manager del equipo de ESG & Sustainability de PwC Argentina, coincide: "Este tipo de instrumentos brinda una mejora en la diversificación de los inversores, capturando nuevas oportunidades de negocio al aprovechar la creciente demanda de desarrollo sostenible como así también la atracción de capital de largo plazo, y asegura la disponibilidad de montos de capital considerables requeridos para este tipo de proyectos".

 SER Y PARECER

Vincularse con un SVS suma imagen corporativa. "Estamos frente a un cambio de paradigma en las finanzas: la necesidad de evaluar no solo retornos financieros, sino también el objeto de inversión. Hoy estas dos variables se encuentran íntimamente relacionadas, porque una parte creciente de los actores del mercado de capitales y de la sociedad lo demandan", advierte Cristian Serricchio, socio Impact Finance de Deloitte. Los bancos vieron el share y ya son varios, sobre todo los 18 firmantes del Protocolo de Finanzas Sostenibles de Argentina de 2019, los que se lanzaron a colocar bonos verdes de sus clientes.

Santander fue pionero, colocando la ON sustentable de Plaza Logística, que abrió los protocolos. También estuvo detrás de la salida al mercado verde de capitales de Techo Argentina. "Nuestro foco está puesto en el ámbito de las energías renovables, sector clave en nuestro objetivo de liderar las finanzas sustentables en la Argentina. A su vez, buscamos desarrollar alianzas estratégicas que permitan ampliar la oferta de productos y den soluciones diferenciales a nuestros clientes en la transición hacia una economía baja en carbono", afirma Ignacio Lorenzo, head de Global Debt Financing en Santander Argentina.

"Hoy las empresas tenemos el mandato de ser rentables, pero al mismo tiempo de impulsar el desarrollo social y el cuidado ambiental", dice Constanza Gorleri, gerente de Sustentabilidad de Banco Galicia. En 2018 la entidad realizó la emisión del primer bono verde del sector privado por US$ 100 millones con el fin de expandir el programa de préstamos para proyectos de eficiencia medioambiental. El título fue suscripto por la Corporación Financiera Internacional (IFC), una entidad del Grupo Banco Mundial que apoya este tipo de instrumentos en mercados emergentes. También desarrollaron, junto a Sistema B y SGR Resiliencia, la Línea +B especialmente destinada a empresas con impacto social y ambiental, con foco en Empresas B.

Mariva se sumó al segmento en mayo, dirigiendo la operación de Madeco Argentina, en el triple rol de organizador, colocador y garantía. La empresa, de certificación B, se dedica a la fabricación de madera biosintética. Emitieron $ 70 millones con un margen de corte sobre Badlar de 1,98 por ciento y una duración de 14,49 meses, con el objetivo de comprar nueva maquinaria desgarradora para lograr mayor eficiencia energética y refinanciar gastos corrientes.

"Si bien en la Argentina todavía queda un largo camino por recorrer en relación a otros países y el contexto siempre es desafiante, hacia el futuro vemos mayor demanda por parte de inversores en operaciones orientadas a finanzas sostenibles y es un espacio en dónde nos queremos seguir desarrollando", pronostica Gastón Marini, gerente de Finanzas Corporativas del banco Mariva.

Itaú Unibanco acompañó a 360 Energy Solar S.A., como organizador y colocador principal a través de su banca corporativa y de inversión, en la emisión de un bono verde por US$ 20 millones. "Tenemos un equipo dedicado a la estructuración y ejecución de transacciones ESG (Enviromental, Social y Governance), que ha estructurado con éxito bonos vinculados a la sostenibilidad, verdes, sociales y sostenibles para una variedad de emisores en toda América latina", comenta Mariana Coluccio, head de Relaciones Institucionales y Sustentabilidad.

En enero de 2019, el Banco Ciudad suscribió al primer Bono de Impacto Social, en alianza con inversores privados y el GCBA, cuyo objetivo es mejorar la empleabilidad de 1000 jóvenes entre 17 y 24 años de la Zona Sur de la CABA en situación de vulnerabilidad laboral.

"En línea con las recomendaciones globales para la emisión de bonos verdes, el Banco Ciudad incorporó el desarrollo de las finanzas sostenibles como uno de los pilares del plan estratégico e implementó un Sistema de Análisis de Riesgos Ambientales y Sociales (SARAS), con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). A la fecha nos permitió financiar 14 proyectos por un total de US$ 53 millones", explica Alejo Espora, su gerente de Planeamiento y Estudios Económicos.

¿Quiénes compran bonos verdes?

Empresas que buscan sumar imagen corporativa o el acceso a certificaciones verdes o firmas obligadas a invertir en verde. "Hay inversores con mandatos específicos de dónde invertir, sumado a una nueva resolución por parte de la CNV respecto de fondos comunes de inversión abiertos, destinados a fomentar la inversión en valores negociables con impacto ambiental", describe Serricchio.

Los bonos sociales, verdes y sustentables agregan a las utilidades convencionales un plus de RSE. "Permiten obtener retornos financieros comparables con los del track convencional pero en los que existen, adicionalmente, beneficios ambientales y sociales. Como la inversión directa para efectuar greenings, o llevar a cabo políticas ecológicas, en los llamados brown sectors, actividades altamente contaminantes, y realizar actividades de impacto social", destaca Paula Lima, manager de servicios de Economía de PwC Argentina. Un círculo virtuoso que cotiza en bolsa.

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