Propuesta de reforma del sistema tributario Argentino

Impuestos Por: CPN José Hernán Paredes 07 de agosto de 2023
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El objetivo de este artículo fue preparar un trabajo de lectura fácil para no especialistas sobre una propuesta de reforma del sistema tributario argentino, concluyendo que fuera del análisis del sistema tributario hace falta coraje político para cambiar la historia argentina, tomando en cuenta las siguientes premisas:

  • achicar el Estado y su enorme gasto público improductivo,
  • fomentar el ahorro interno y la inversión generando empleo privado genuino, y
  • reducción del déficit fiscal, la emisión monetaria y como consecuencia bajar la inflación.

Argentina se halla en este primer semestre del año 2023 en una situación delicada en materia económica.

La asociación civil Profesores Republicanos, de la que formo parte, me ha invitado a escribir un trabajo sobre una propuesta de sistema tributario.

Es muy claro que el sistema tributario, como sostiene Reig, es un sistema armónico de tributos adecuado a un sistema económico y social dado.

Así como sería una utopía aplicar impuestos al patrimonio en un país con estructura económica y política comunista, en la que no existe el capital privado, no se pueden aplicar impuestos sofisticados en un país donde el 80% de la población es analfabeta.

Argentina es un país muy avanzado en materia del uso del internet para la confección, presentación y pago de impuestos.

Sobre la base de la difícil tarea encomendada decidí encararla describiendo en primer término el estado de situación de la economía del país con base en datos de la realidad cotidiana y, luego, pasar al campo de las propuestas y conclusiones. Ha sido mi objetivo preparar un trabajo de lectura fácil para su mejor entendimiento por no especialistas.

Los cambios del sistema tributario pueden ser profundos pero siempre se debe tener en cuenta el déficit fiscal que se puede generar ante una caída en la recaudación.

Argentina decidió contar con una estructura federal de gobierno al momento de dictar su Constitución Nacional. Existen tres niveles:

  1. el federal;
  2. el provincial; y
  3. el municipal.

Esa definición no es solo política sino también necesariamente económica y por lo tanto tributaria.

Este hermoso país con 45 millones de habitantes tiene gravámenes a nivel federal, provincial y municipal, lo que naturalmente asegura una mayor complejidad del sistema.

Argentina tiene aproximadamente 166 tributos, de los cuales 42 son nacionales, 41 son provinciales y 83 son municipales. La cantidad de tributos no es proporcional a su eficacia recaudatoria. En términos generales, el 80% de la recaudación fiscal es de impuestos nacionales -muchos de ellos se coparticipan con las provincias-, el 16% lo aportan las provincias y el restante 4% los municipios.

Diseñar un buen sistema tributario no tiene entidad si no se baja el gasto público, de esto último hay pocos análisis serios. Argentina incrementó en los últimos años la carga tributaria subiendo alícuotas de impuestos existentes, por ejemplo, en el impuesto sobre los bienes personales o en el impuesto a las ganancias corporativo o creando nuevos, por ejemplo, aporte solidario, de ello se ha encargado el Congreso, pero no de bajar el gasto.

Este segundo término de la ecuación se muestra inflexible, lo cual compromete la calidad y profundidad de los cambios a realizar en el sistema tributario, pues no es momento de poner en peligro la recaudación tributaria e incrementar el déficit fiscal.

Aproximadamente el 40% del gasto total del país se genera en las provincias y municipalidades, que se financia en parte con recursos propios, con fondos coparticipados de impuestos nacionales o con ATN (adelantos del tesoro nacional).

Debemos recordar que de los últimos 122 años el país tuvo déficit fiscal en 112. Así como ninguna familia puede gastar más de sus ingresos, lo mismo sucede en el país. El déficit se financia con fuentes internas o externas o meramente con emisión monetaria.

Argentina ya no cuenta con financiamiento genuino y la descontrolada emisión monetaria realizada generó una inflación crónica de aproximadamente el 100% anual, que en el mundo se la denomina hiperinflación.

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