Caída en la producción de combustibles: una de las razones detrás del desabastecimiento

El faltante de combustible sigue dando lugar a discusión. Sin embargo, el escenario reviste mayor complejidad. ¿Qué relación puede inferirse con la caída en la producción y refinación de combustibles experimentada por parte de las compañías?

Novedades Por: CPN Guillermo F. Williams 30 de octubre de 2023
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El faltante de combustible que se registró en las últimas horas en diversas zonas del país sigue dando lugar a discusión, tanto del Gobierno como de las empresas que componen el sector. En las últimas horas, la secretaria de Energía, Flavia Royón, se reunió con representantes de las empresas refinadoras para aumentar la capacidad de refinamiento, al margen de habilitar la importación de diez barcos de combustibles que deberían mitigar la falta.

Sin embargo, el escenario reviste mayor complejidad. ¿Hasta qué punto puede pensarse que el desabastecimiento es consecuencia del congelamiento de las naftas? ¿Qué relación puede inferirse con la caída en la producción y refinación de combustibles experimentada en los últimos meses por parte de las compañías? Un adelanto a la respuesta: cuando se observa el gráfico de producción de naftas y gasoil, se ve una caída de los volúmenes de refinación en todo el parque, incluso antes del congelamiento de precios, a pesar de que la producción industrial tuvo una recuperación.

El argumento de las empresas y los precios

Bajo el título “Las refinerías y el abastecimiento del mercado interno de combustibles”, YPF, Raízen (marca Shell), Trafigura (Puma) y Axion sostuvieron que “respecto la situación actual de abastecimiento del sistema de combustibles, la cual se irá normalizando en los próximos días, queremos señalar que el mismo ha experimentado una serie de eventos en los últimos días que lo ha exigido al límite de su capacidad”. Entre las causantes, sostuvieron que se experimentaron “niveles extraordinarios de demanda, especialmente en los últimos 15 días -fin de semana largo, elecciones donde se produce un pico de movilidad de personas”, el “inicio de la siembra agrícola”, “una dependencia mayor a la habitual de importaciones de combustibles por paradas programadas en algunas refinerías” y “una sobredemanda generada por una expectativa de desabastecimiento”.

Hay quienes han insinuado que el desabastecimiento tiene que ver con el congelamiento de precios desde fines de agosto y la brecha que esto genera para las empresas. Sin embargo huelga señalar que los combustibles sí registraron algunos aumentos desde el momento que el Gobierno autorizó uno post-paso (del 12%). Sólo YPF mantuvo sin cambios el precio en el surtidor con excepción de la suba de 3 por ciento del último lunes. El resto de las refinadoras (PAE, Raízen y Trafigura) aplicaron al menos tres aumentos de 2,5 por ciento.

El argumento del congelamiento: ¿si o no?

Varios son los datos de mercado que podrían debilitar la discusión relacionada con el congelamiento reciente. Por un lado, del análisis del precio histórico medido en metros cúbicos por dólar puede inferirse que la oscilación de los precios de los combustibles en el mercado interno, en moneda dura, ha fluctuado a lo largo de los últimos años dentro de una acotada franja de precios. Es decir que, del análisis, podría inferirse que no hay mayores disparidades entre los años.

Otro punto a tener presente es que, en los últimos 10 años, sólo se registraron dos hechos de desabastecimiento importantes. El año pasado por la falta de gasoil y el presente. Pero, si los precios han fluctuado en un rango marginal e incluso durante este año acompañaron a los precios internacionales durante todo el primer semestre: ¿por qué pensar que el desabastecimiento guarda una relación con el congelamiento de precios?

Súmese en este sentido otro elemento a tener presente: el costo del combustible y el margen de las empresas no es el último componente del precio, ya que los biocombustibles y los impuestos tienen un peso importante en el valor en surtidor y ambos fueron “intervenidos” por el Estado para evitar que las empresas resignen margen.

Barril criollo y después

Sabido es que, en el marco de la política de precios, el Gobierno y las empresas petroleras pactan un valor para la producción del barril criollo, que permite a las firmas productoras mantener la rentabilidad y sostener inversiones (tanto en los buenos tiempos como en los malos); y al sector refinador, producir combustibles a costos competitivos. En términos de equilibrio, podría pensarse que esta política de un precio para el barril criollo, le hace perder valor a las empresas productoras por un lado (producen con un precio por debajo del internacional), pero se compensa con exportaciones a precios sensiblemente superiores con algunos costos de producción en pesos.

YPF y el abastecimiento

En el caso puntual de YPF, su integración vertical (produce y refina) le permite perfectamente compensar los precios de los negocios para lograr una utilidad positiva global de la compañía. En teoría, cuando un negocio tiene una menor rentabilidad, debería compensar eso con el aumento de la rentabilidad del otro o de los otros negocios. ¿Acaso YPF como empresa con un 51% de participación del Estado, no tiene la obligación de mantener abastecido su canal de estaciones correctamente, con independencia de la situación de precios?

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