Los 5 pasos que hay que seguir sí o sí para ser un ninja de las finanzas

Educación Financiera 02 de diciembre de 2021 Por Aldana Reinoso
Cómo plantear la planificación anual financiera para tener una vida más ordenada y un bolsillo sin sobresaltos.
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Tener las finanzas ordenadas es clave para llevar una vida más tranquila, sobre todo en un país como la Argentina donde la montaña rusa económica hace temblar a más de un presupuesto. 

Siempre al iniciar cualquier tipo de análisis es necesario determinar claramente cuál es el punto de partida. Según un paso a paso que publicó en su blog el banco BBVA, el punto de partida financiero consiste en elaborar un balance de la propia situación económica.

Este balance incluirá, al igual que los balances contables, cuáles son los activos, incluyendo ahorros, dinero y propiedades; y cuáles los pasivos, considerando como pasivos todas las deudas y pagos a realizar. Una vez confeccionado, se debe proyectar en el tiempo esa fotografía, haciendo una serie de proyecciones futuras sobre la evolución de la propia economía. 

En estas proyecciones se debe evaluar los posibles riesgos, como por ejemplo quedarse sin trabajo, la rotura y sustitución del auto o que necesitemos mudarnos.

 

El paso número dos estaría en la fijación de los objetivos personales. Dentro de estos objetivos están, por ejemplo, ahorrar para unas vacaciones o para algún curso. Los objetivos a fijar son una cuestión muy personal, pero, según el banco, deben ser siempre coherentes, realistas y alcanzables y, por supuesto, requieren una evaluación del riesgo y del sacrificio que van a requerir.

En muchas ocasiones, fijar unos objetivos lleva aparejados una serie de riesgos inherentes al camino a seguir para conseguirlo. El riesgo es un parámetro que se puede y se debe minimizar, pero nunca se puede hacer desaparecer del todo.

En toda planificación financiera, el exceso de deuda personal es un lastre que va a impedir fijar unos objetivos claros y concisos e incluso que se vea limitada la capacidad de decisión financiera. Por eso, como siguiente paso, hay que plantearse salir de deudas personales y para este proceso se pueden usar alguno de los siguientes métodos:

 

La estrategia "bola de nieve" consiste en eliminar primero la deuda que suponga un cargo mensual más pequeño.
La estrategia "tsunami", ordena las deudas según la tensión psicológica que produzcan de más a menos.
La estrategia de "los tipos de interés más altos primero" ordena las deudas según el tipo de interés y elimina primero las que pagan una mayor tasa de interés.
La estrategia "los intereses más altos primero", deudas que hagan pagar más intereses a lo largo del tiempo.

Como cuarto paso es importante definir los medios de control de las finanzas personales. Se trata de aquellos que van a ayudar a conseguir los objetivos y se pueden agrupar en dos grandes grupos, medios financieros de activo y pasivo y medios de ingresos y gastos.

 

Medios de inversión, como suma de todos los medios que están destinados a proporcionarnos una rentabilidad en el tiempo, a costa de asumir unos riesgos. Dentro de estos medios están todos los productos financieros o no, que reportan un beneficio futuro.
Medios de financiación, incluyendo dentro de este bloque los productos que nos consiguen la liquidez presente para conseguir un objetivo, a cambio de pagarlos en el futuro. Los préstamos y créditos son los principales instrumentos que tenemos dentro de este bloque.
Medios de ingreso, como todas aquellas fuentes que reportan un flujo de dinero sin tener que haber realizado una inversión previamente. En este bloque destaca fundamentalmente el trabajo y todas aquellas actividades que generen ingresos.
Medios de gasto, son todos aquellos procesos cotidianos que obligan a realizar un desembolso de dinero.
 

El quinto y último paso que se recomienda es el control periódico de las finanzas personales. Dentro de la planificación de las finanzas personales y la economía doméstica, se suelen cometer dos errores contrapuestos: la obsesión por la situación financiera, o la dejadez total.

 

Ambos casos son dos extremos y como siempre, en el punto medio se encuentra la virtud. Es decir, la situación financiera requiere un control periódico, un seguimiento continuo en el tiempo de los objetivos y unos mecanismos que puedan corregir las variaciones en la planificación financiera prevista inicialmente.

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